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Bagan y por fin las mujeres con la cara tatuada de Chin

En el último post os comenté que me dirigía hacía Bagan y así lo hice.

Bagan es una de esas gemas ocultas de Asia, y es que como Myanmar no se abrió realmente al turismo hasta hace muy pocos años, aún no hay las aglomeraciones de turistas que tienen otros países asiáticos.

Resumir Bagan es sencillo, algo más de 3000 construcciones religiosas en una zona que tiene el tamaño de Barcelona. Esto lo convierte en el sitio más concurrido de templos y pagodas del mundo, y si no tengo mal entendido el complejo religioso más grande del mundo.

Hay tantos monumentos, templos, salones, monasterios, etc.. Que la solución más lógica ha sido dejarlos abiertos al público libremente, y tan solo los mas importantes por su relevancia histórica o arquitectónica están controlados. Esto quiere decir que te puedes alquilar una moto eléctrica por 5 euros al día y libremente irte a ver templos, entrar en los que se puede entrar, subirte a las pagodas que lo permiten, etc..

La experiencia desde luego vale la pena, y la sorpresa viene cuando te subes a alguna de las pagodas más altas y puedes ver la llanura de Bagan con todos sus templos en 360º. Sinceramente es brutal, y una de esas veces que te das cuenta que una cámara no siempre puede mostrar la belleza de lo que tienes delante de ti.

Como bien sabéis soy fotógrafo de personas, los paisajes y la arquitectura nunca me han llamado, pero evidentemente en sitios así hago algunas fotos.

Os dejo unas pocas que he podido procesar estos días, pero desde luego Bagan es en mi opinión un sitio indispensable para visitar en esta vida y si os gusta este tipo de fotografía más aún.

 

Todas las fotos realizadas con la Olympus E-M5II y su 40-150 con multiplicador, increible lo bien que va el estabilizador de esta cámara!!

Pero la parte más importante de este viaje vino después.

Cuando decidí ir a Myanamar no fue por azar, sino porque leído sobre algo que me parecía increíble y quería verlo con mis propios ojos.

La provincia de Chin en Myanmar fue famosa durante cientos de años por tener a las mujeres más hermosas de Asia. Antaño, los reyes y señores feudales de toda Asia enviaban expediciones a esta pequeña provincia de montaña para llevarse mujeres para sus cortes. Se llevaban a niñas desde los 12 años hasta mujeres adultas, sin importarles si eran solteras o casadas y si tenían familia o no.

Las madres, para evitar esto, empezaron a pintar con tintes naturales las caras de sus hijas cuando se enteraban que venía alguien a buscar mujeres para que les resultasen menos atractivas, pero el truco les duro poco, así que se decidieron por una medida más permanente.

Así empezó según me contaron ellas mismas la tradición de los tatuajes faciales de las mujeres de la provincia de Chin.

Con el paso de los años los tatuajes empezaron a tomar otros sentidos, y cada tribu tatuaba a sus mujeres de una forma definida, e incluso dentro de una misma tribu habría variaciones en los tatuajes con significados difíciles de descifrar a día de hoy.

Estos tatuajes se los hacían las propias madres a las niñas desde los 9 años, se hacían con tintes naturales y astillas de madera para punzar la piel, llevaban varios días y el dolor tenía que ser brutal.

Hace unos 40 o 50 años, el gobierno birmano decidió prohibir esta práctica, y amenazó con sancionar e incluso detener a cualquiera que realizase tatuajes.

Supongo que estaréis de acuerdo conmigo en que el tema es como poco interesante, pero lo que más me llamo la atención es darme cuenta que las mujeres que hoy en día quedan tatuadas en Chin, son las últimas. Es una cultura a punto de desaparecer, y eso le da más valor aún.

Myanmar como he dicho no es un país excesivamente turístico, y si sales de sus principales atractivos como Yangon, Mandalay, Inle o Bagan, no hay infraestructura alguna para el turista. La información en Internet es muy escasa, y poco concisa, por lo que no sabía si podría tan siquiera llegar a la zona donde había leído que había mujeres tatuadas, Kanpetlet.

En la mayoría de foros sobre Myanmar se lee que en temporada de lluvias es imposible llegar, y que en el mejor de los casos son 7h de 4×4.

En Bagan, pude conocer a un conductor de 4×4 que me contó que si se podía ir, que en este último año el nuevo gobierno está construyendo carreteras nuevas y que el camino está bastante aceptable para los estándares birmanos. Así que me puse manos a la obra y le contraté a el y a un traductor para llevarme hacia Kantpelet.

Sinceramente la carretera está muy bien pero tengo que reconocer que tuve mucha suerte con el tiempo y cogí días de sol que no son muy habituales en esta época. Nos llevó unas 6h llegar pero hubiésemos tardado menos si no fuese por los sobrecalentamientos de un Mitsubishi Pajero que ha visto mejores días. Eso sí, os garantizo que no me gustaría hacer esa carretera en un día de monzón, ya que creo que no sería viable llegar.

Kanpetlet es una pequeña población de montaña rodeada de aldeas a las que solo se llega a pie. En esta zona viven unas 100 mujeres tatuadas de 3 tribus distintas, pero para acabar de complicarlo un poco más, estas mujeres no hablan birmano, sino un idioma que solo se habla en las montañas de esta zona de Myanmar.

Una vez llegué a Kantpelet tuve que contratar a otro traductor, esta vez uno de Birmano al idioma de las mujeres.

La situación era casi cómica, normalmente cuando quiero fotografiar un sujeto mi traductor va traduciendo lo que yo digo en inglés, les explico quién soy, a que me dedico, que uso tienen las fotos, porque me interesa esa persona en concreto, y sobretodo les pregunto mucho de su vida, de cómo han cambiado las cosas, etc etc.. en este caso yo hacía una pregunta en inglés, Min la traducía al Birmano, el guía local al idioma de la mujer y ella entonces contestaba y así seguía el proceso inverso.. complicado no, lo siguiente.

En cualquier caso funcionó y pude conocer de primera mano la historia de algunas de estas increíbles mujeres.

Os voy a adelantar esta sesión que hice con Lin Lo Hta, 76 años y una de las mujeres más jóvenes que están tatuadas.

 Todas las fotos realizadas con una Olympus E-M5II y el 12-40 f2,8, quién dice que el micro4/3 no produce buenos desenfoques?

No descarto en un futuro profundizar en estas tribus, ya que estoy convencido de que en regiones aún más remotas quizá la tradición sigue viva y se siguen tatuando a niñas, lo cual más allá de que me parezca bien o mal me parece tremendamente interesante.. Quizá en el futuro..

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